Los aprendizajes que nos dejó un nuevo UPD
¿por qué los jóvenes necesitan llevar el festejo al extremo?
El Último Primer Día refleja una cultura que sobrestimula las celebraciones juveniles. Cuando todo es extraordinario, nada alcanza y el exceso reemplaza al sentido.
Cada comienzo de ciclo lectivo trae la misma escena: estudiantes del último año que llegan al colegio sin haber dormido, después de pasar la noche celebrando el llamado Último Primer Día (UPD). Algunos entran con bombos, otros con bengalas, y no faltan los casos que terminan en polémica: jóvenes alcoholizados, familias preocupadas, escuelas intentando contener lo que sucede.
El debate se repite todos los años. ¿Es una celebración inocente o una práctica peligrosa? ¿Es responsabilidad de los chicos, de las familias o de las escuelas. Pero quizás la pregunta más interesante sea otra: ¿por qué hoy tantos festejos terminan desbordados?…
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